Más allá del fantasma que la sociedad tiene del \"artista\" en el siglo XXI, Karina Beumer viene a cuestionar esta posición en la Bélgica de hoy. Desbordada por los diferentes aspectos y competencias (sociales, de organización, vida cotidiana, práctica, etc.) exigidas a una artista plástica al salir de los estudios, Karina Beumer decide dimitir por iniciativa propia y poner un pequeño anuncio en el que, a cambio de una remuneración, se pide a los postulantes que se conviertan en Karina Beumer. Con la ayuda de ingeniosos procedimientos cinematográficos y plásticos, nos invita a los recovecos de su vida de artista y se divierte haciéndonos (y haciéndose) perder. Pero más allá de la puesta en abismo lúdica, se revelan también las movedizas arenas infernales en las que la vida digna y las relaciones humanas se estancan en el marco de un sistema al límite de sus fuerzas.