Un conjunto estelar trae ritmos cósmicos vertiginosos
“Cuando la música logra evocar el tiempo, adquiere un poder casi chamánico”. Con ‘Le noir de l’étoile’, Gérard Grisey hace audible ese pensamiento. El punto de partida son los púlsares: restos compactos de estrellas explotadas, una especie de relojes cósmicos que caen por el espacio con una precisión implacable. Sus señales de radio determinan el ritmo y el tempo de la música. Seis percusionistas, dispuestos alrededor del público, construyen un espacio sonoro monumental, ejecutado con gran oficio por Ictus. ¡Hablando de un desfile de estrellas!