En KAMP se utiliza la propaganda para presentar la exclusión de un grupo de población como algo completamente normal. Con una sonrisa, en horario de máxima audiencia. Al mismo tiempo, vemos cómo esos ciudadanos a su vez inventan historias y así logran crear su propia realidad habitable. Por pequeña que sea.
Los regímenes llevan siglos lanzando noticias falsas y teorías de conspiración como pretexto para una guerra. Las supuestas minorías han sido aisladas durante el mismo tiempo mediante falsas promesas en reservas, en ‘campos de vacaciones’ o ‘trayectorias de mejora’. Tanto antes como ahora.
Con un texto afilado lleno de humor negro, KAMP oscila de un lado a otro sobre la línea a veces delgada entre la propaganda y el engaño, entre la verdad objetiva y las reseñas en línea, entre actuar y sobrevivir.
“En tiempos de creciente polarización, el espectáculo muestra a través de la humanidad de sus personajes los muchos matices entre el negro y el blanco. Incluyendo una mirada confrontadora en el espejo para los espectadores.” – Nina Dillen, De Tijd