Debido a los avances en la ciencia y las evoluciones en la industria de la moda y textil, la representación toma la forma de teatro musical multisensorial. El público es llevado a un universo en el que se juegan todos los sentidos. Una voz ASMR despierta sensaciones de hormigueo y da instrucciones susurrando. La música electroacústica en vivo y los efectos retumban y se enredan en melodías hipnóticas del siglo XV. También se ponen a prueba las papilas gustativas. Se teje, se tufta, se olfatea... los cerebros se retuercen: nada es lo que parece.