Un proyecto artístico, social, pedagógico e intercultural que invita a llevar una nueva mirada sobre su recorrido de vida. A través de un enfoque narrativo, alienta la apropiación positiva de su historia personal y pone en luz los recursos de resiliencia de cada una.
Este proyecto fotográfico ha sido desarrollado con mujeres, a menudo mamás solas, migrantes, sin techo o en situación de mal alojamiento, acogidas en el seno de la Casa Frida y de la Casa Vesta, centros de alojamiento de transición del Samusocial.
El punto de partida de esta aventura humana y creativa era una pregunta simple: ¿qué historia cuenta una cicatriz? Cada participante fue invitada a compartir un recuerdo, una prueba, una herida visible o invisible, convertida al hilo del tiempo en el testigo de su fuerza y de su recorrido.
Una iniciativa en 3 etapas
Contarse
En un primer tiempo, las participantes fueron acompañadas por la fotógrafa Gaëlle Henkens y el mediador cultural Foued Bellali con el fin de poner palabras sobre su historia y de explorar los relatos ligados a sus cicatrices. Ellas declamaron luego estas historias en el seno de las comunidades de las casas.
Representarse
Ellas tomaron luego parte en un taller fotográfico animado por Gaëlle Henkens. A través de un trabajo colectivo y luego individual, cada una buscó traducir en imágenes lo que representa para ella su cicatriz, entre memoria, identidad y resiliencia.
Transmettre
Enfin, acompañadas por Foued Bellali, mediador cultural de la asbl 2Bouts, las participantes se convirtieron en las embajadoras de su propio relato. Hoy, ellas comparten con el público estos testimonios sensibles y potentes, portadores de esperanza, de dignidad y de reconstrucción.