Erasmo habría tenido 560 años este año, la ocasión de volver sobre el aporte de este humanista extraordinariamente productivo que fue todo a la vez un gran teólogo, pero también uno de los padres del libre albedrío al oponerse a la predestinación defendida por Lutero. Fue también un incansable detractor de los fanatismos.
Es por eso que, en 1935, en pleno auge de los fanatismos, Stefan Zweig publicó una biografía del humanista que invitaba a releer al autor del Elogio de la Locura.
Un texto extrañamente vuelto a la actualidad.