Alceste está harto. De la hipocresía en el mundo. Del peloteo a la cara y de los cotilleos a espaldas de los demás. De la hipersensibilidad general. Basta ya también de toda esta pequeña representación. Es hora de una honestidad radical. Siempre y en todas partes. Por desgracia para Alceste, está locamente enamorado de Célimène, una mujer que domina el arte de embaucar a todo y a todos.
“Los actores se lanzan con brío de forma grandiosa y grotesca a su interpretación y mantienen ese nivel hasta el amargo final.”
La obra fue elegida porque todos los actores aportan una interpretación intensamente física con brío y humor, el ritmo y la musicalidad se sostienen de principio a fin, y el diseño, desde el vestuario hasta la superficie de escena transparente, apoya firmemente la temática. El conjunto se siente como una fiesta de placer interpretativo, sostenida por un equipo que mantiene el alto nivel sin esfuerzo.