Benoît vive en Dordoña, a pocos kilómetros del pueblo donde creció. Ha construido su paraíso al abrigo de las miradas, se ha emancipado a su manera, solo, en la naturaleza, con sus colores. Ha encontrado sus maneras de resistir, de liberarse de los estigmas del pasado para seguir habitando el territorio de su infancia. En el camino que ha logrado abrir, quedan zarzas que siguen hiriéndolo. Así que juntos avanzamos, desbrozamos porque nuestras historias resuenan, porque nos hemos encontrado. Y luego, con los otros queers de la zona decidimos organizar una Pride, porque es hora de salir del bosque, de tomar el espacio que nunca hemos tenido, para celebrarnos, repararnos y finalmente abrir un camino.