Una cantante y un percusionista senegaleses remontan el curso del agua, desvelan sus sonoridades y juegan con sus voces y sus cuerpos, desde la gota hasta el aguacero, desde el chapoteo hasta la cascada. Poco a poco se construye un mundo encantado, hecho de fuentes, de barreños y de grifos.
Un viaje musical y luminoso que despierta los sentidos de los más pequeños, refleja la dulce sensación de los primeros baños, al tiempo que recuerda la preciosidad de este recurso.