Amélie busca el amor y el sentido de la existencia. Es camarera en el centro de Montmartre, donde tiene contacto con sus vecinos y clientes, también con un misterioso coleccionista de fotos. Lentamente, Amélie se da cuenta de que el camino a la felicidad no se revelará por sí solo, sino que tendrá que mostrar iniciativa para ello.
La película ganó numerosos premios, incluidos dos BAFTA Film Awards, el César a la mejor película 2002 y Europese Filmprijs a la mejor película 2001.