Demy adaptó un cuento de hadas de Charles Perrault en un musical imaginativo y colorido, rebosante de ironía, matices eróticos e incluso comentarios políticos. El diálogo se habla de forma natural, pero, llevado por la música de Michel Legrand, los actores irrumpen frecuentemente en canciones.
Un hada madrina ayuda a una princesa a disfrazarse y huir del reino para no tener que casarse con el rey, que resulta ser su padre.