En el doble movimiento que ocupa los espacios mediáticos y privados –por una parte la palabra liberada en la estela de #Metoo, por la otra la subida de un sexismo y de un masculinismo desinhibidos–, Leslie Mannès coloca el cursor de su nueva pieza, pensada para los 12-15 años. La injunción paradójica, palanca de todas las formas de acoso, marca la adolescencia al mismo título que la persistencia de los estereotipos o la urgencia de inventar nuevos relatos. Como observadora atenta de estos fenómenos, la coreógrafa se dirige por primera vez específicamente al público de esta edad. Donde el cuerpo se transforma, donde los deseos desbordan. La edad de las relaciones mutantes, de los miedos paralizantes, de todas las audacias. À nos chères (A nuestras queridas) saluda a las líneas de mujeres –de ayer, de hoy, de mañana– evocando al mismo tiempo las carnes maltratadas, magulladas, asignadas al placer o reducidas al silencio. El cuerpo se convierte aquí en motor dramatúrgico. Apegada a los rituales, hilo rojo de sus creaciones, Leslie Mannès inventa nuevos, presta el oído al desorden, acecha la revuelta, celebra las alianzas, toma los caminos de travesía al final de los cuales, juntos, entrar en disidencia.