Al igual que los segadores hace 100 años, empezamos con un desayuno contundente: pan grueso cortado a mano con huevos y panceta, manteca, mantequilla y mermelada con un vaso de cerveza de mesa, una taza de suero de leche, té de hierbas o café. Después nos adentramos en los prados. Los terrenos originalmente pantanosos se convirtieron en pastizales fértiles. El tiempo de siega en los prados fue durante siglos uno de los puntos culminantes del año para el pueblo. ¿Se secará el heno a tiempo y entrará en el granero? Echamos la vista atrás con historias impactantes. 22 euros por persona, desayuno incluido. Reservar: stonesandstories@outlook.com