¿Qué movimiento inventa la alegría? ¿Qué forma, qué tonalidades adopta un cuerpo alegre? La esencial dualidad movimiento/emoción sirve de zócalo al trío coreográfico y musical donde Jonas Chéreau y sus compañeros exploran y prueban la resistencia poética mediante la danza. Bailarín, coreógrafo y pedagogo, Jonas Chéreau hace de la investigación y de la mediación ingredientes de sus creaciones. Activar la alegría, darla a ver, a sentir: ¿es posible en un escenario sin interpretarla o ilustrarla? Y por cierto, ¿quién, de la emoción o del gesto, desencadena qué? La exploración nacida de estos cuestionamientos convoca con toda naturalidad la risa, menos como un resorte cómico –a pesar del contagio– que como una fuerza motriz y sonora, un vector de relajación que, corolariamente, produce una presencia inédita. Su título en espejo lo indica: Joie #wouaj va y viene entre los polos emocionales, bascula y se tambalea, hasta abrazar los contrarios. Si, como dice Deleuze, «el poder exige cuerpos tristes», se trata aquí de adoptar la alegría como principio y práctica de resistencia. «Esto es un llamado a la ligereza, un intento para invertir la gravedad».