Inspirado por la energía del jazz y por fotografías icónicas o menos conocidas, Alain Dauchot busca a través del dibujo capturar a los músicos en sus instantes de gracia. A través de sus retratos en blanco y negro, intenta restituir gráficamente una parte de su aura, de su misterio. Sus pinturas —realizadas con espátula, acrílico y tinta china— son en cierto modo intentos de comunicación, de comunión. Formado de manera autodidacta, su estilo navega entre el boceto expresivo y el retrato sensible.
«La obsesión por los rostros es como un hilo rojo en mi trayectoria pictórica. Dibujo en una búsqueda de "vibración": salir de lo figurativo, desbordar hacia la abstracción, estar ahí en algún lugar entre la superficie del papel que se ennegrece y el alma profunda del retratado que se intenta sentir y restituir, entre el deseo de "representar" y el puro placer del dibujo. Un cruce de intenciones y ambiciones nunca realmente alcanzadas, ¡así que hay que volver a ponerlas sobre el caballete cada vez!»
Expuestos en el marco del Marni Jazz Festival, sus retratos —"clasheados", porque están realizados de forma muy impulsiva— son ante todo homenajes a los artistas de jazz y a la música en general: la que nos lleva "a otra parte".
Trayectoria
"Empecé a dibujar de adolescente, con el cómic, luego me desvié hacia la caricatura y el dibujo de actualidad, y poco a poco inicié una galería de retratos de músicos: rock primero, luego blues, y ahora jazz... ¡Siempre como 'aficionado', por placer y pasión! Seguí una iniciación a la caligrafía japonesa y, desde hace tres años, voy una vez a la semana al taller Marcel Hastir (modelos desnudos)." A.D
Técnica: Gesso negro, acrílico blanco, lápiz.
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El bar abre una hora antes del espectáculo
Entrada libre