Boempi es viejo. Muy viejo. Boempi vive junto con Laure en una pequeña casa al borde del bosque. En Boempi habla. Boempi habla mucho. Muchísimo, piensa Laura. Laure misma no habla. Al menos no con palabras... Laure habla con notas. No con cacahuetes, por supuesto. Ni con nueces de mono. O cocos. Laure habla con notas musicales. Als Boempi habla, a veces caen palabras al suelo. Y Laure las recoge. Y luego mete esas palabras desperdiciadas en un tarro de cristal. Y a veces, cuando a Boempi no le sale una palabra determinada, ella hace aparecer una de esas palabras y la historia puede continuar. Hoy Boempi cuenta una historia de hace mucho tiempo y más allá. Cuenta cómo, siendo un niño pequeño, se despertó y vio inmediatamente que había nevado. Así que él inmediatamente – trippeltrap bajando las escaleras – salió fuera para hacer un muñeco de nieve. Pero... ¡al dar la medianoche ese muñeco de nieve cobra vida! Y entonces... comienza una aventura mágica... Y allí, donde las palabras de Boempi se quedan cortas, está por supuesto Laura con su música de piano súper hermosa. Una actuación especialmente cálida y gratificante sobre la deliciosa inocencia y el asombro de la infancia. Sobre sueños y, sobre todo, sobre una amistad conmovedora. Sobre peleas de bolas de nieve y galletas ricas con el té. texto: Ward Bal, Axelle Kennes y Frederik Tilkin | reparto: Jos Dom | piano: Laure Campion