Son dos mujeres capaces de escuchar en el susurro de las hojas los lamentos de lo invisible.
Son dos cuentacuentos que adivinan las carcajadas ocultas en las salpicaduras de los ríos.
Son dos soñadoras que nos invitan a reencantar el mundo.
En el parque Brugmann, durante un paseo estival, las fronteras entre la ficción y la realidad serán movedizas, con picardía, placer y delicadeza.