¿Y si las tareas domésticas se convirtieran en una forma de arte?
En la década de 1970, tras el nacimiento de su hijo, la artista Mierle Laderman Ukeles observa que su trabajo de creación es poco a poco aniquilado por las tareas domésticas. La joven, que no piensa dejarse reducir a esta esclavitud cotidiana, tiene entonces una idea brillante y radical: convertir estas tareas alienantes en performances artísticas.
Desde su propio hogar hasta los museos, pasando por el Departamento de Limpieza de New York, donde se convierte en la primera artista en residencia, Ukeles hace entrar el trabajo ingrato en el mundo del arte.
A través de archivos inéditos y acciones espectaculares —como su ballet de camiones de basura— la cineasta Toby Perl Freilich devuelve la vida a una obra tan alegre como subversiva. Una película que rinde homenaje a quienes sostienen el mundo, en la indiferencia general, por no decir el desprecio.