Nuestro barrio está lleno de talentos culinarios. Una vez al mes, un vecino o vecina comparte su receta favorita, que luego preparamos juntos. Es la oportunidad de descubrir nuevos sabores, pero también la historia personal que se esconde detrás de cada plato. ¿Qué hay mejor que cocinar y disfrutar de una buena comida en buena compañía?