Ernest, un gran oso marginal, payaso y músico, ha acogido en su casa a la pequeña Célestine, una ratona huérfana que se había escapado del mundo subterráneo de los roedores. Estos dos solitarios se comprenden y se reconfortan mutuamente, trastornando así el orden establecido. Porque en el mundo convencional de los osos, está mal visto ser amigo de una ratona. Al igual que en el mundo de las ratonas, donde los osos son considerados como ogros comedores de roedores.