La lluvia cae realmente en el escenario, la luz atraviesa las nubes y crea amaneceres, halos y soles radiantes. No hay decorado, no hay pantalla; el viento sopla, el calor del desierto acaricia tu piel, el crepúsculo te envuelve... El tiempo se curva, el día y la noche se funden en un abrir y cerrar de ojos. De repente, ya no sabes si eres un cuerpo, una ola o una montaña.
Éric Arnal-Burtschy explora nuestros vínculos con la naturaleza y el universo, en la intersección del arte, la ciencia y la tecnología. Cada vibración, cada soplo de aire, cada rayo de luz lo sientes.
Esta representación es adecuada a partir de 14 años.