En el siglo XIV, Praga creció hasta convertirse en un centro de influencia cultural y política sin precedentes. Como residencia del emperador romano-germánico y, junto con París, la ciudad más grande al norte de los Alpes, se convirtió en un semillero de innovación artística. Desde esta metrópoli cosmopolita se difundió el refinado ‘estilo bello’ del gótico, en el que la espiritualidad y la elegancia estética se fusionaron y que también dejó sus huellas en la música de aquella época.
La veneración de los grandes santos bohemios formó el fundamento espiritual de esta cultura. Alrededor de figuras como San Wenceslao, Santa Ludmila y San Vojtěch surgió un brillante repertorio que une la fe y el refinamiento artístico. Este programa, traído por Cappella Mariana, gira completamente en torno a esa devoción y, a través de cantos corales, himnos y motetes de fuentes checas auténticas, hace que el rico mundo sonoro de la Bohemia medieval vuelva a cobrar vida.