A finales del siglo XVI comenzó un nuevo capítulo en las crónicas de Praga. Bajo el emperador Rodolfo II, la capital se convirtió en un centro cosmopolita de artistas, músicos, eruditos y alquimistas. La corte atrajo, además de madrigalistas italianos, a compositores de la tradición franco-flamenca, que dejaron su huella en la vida musical bohemia. En este panorama de la Praga dorada, se reserva un lugar destacado a Kryštof Harant, cuyas misas a cinco voces son una impresionante síntesis de polifonía del norte y calidez del sur. También suena obra del maestro de capilla de la corte Philippus de Monte y contemporáneos como Luca Marenzio y Paschal de l’Estocart, además de raras canciones bohemias como la transmitida anónimamente Otče Buoha nebeského. Cappella Mariana, la referencia en música renacentista centroeuropea, es nuestro guía soñado hacia Praga magna.