Boze Wolven con el batería Geert Bonne, cofundador de Gorky, rinden un homenaje a los primeros días de Gorky, sin querer ser llamados una banda de versiones o tributo, con una identidad y sonido propios. ¿Quién recuerda todavía los primeros días de Gorky, la banda con la que el prodigio del rock de Wippelgem Luc De Vos de Vlaamse inyectó a la comunidad una buena dosis de belpop-con-un-toque-especial y así, casi por sí solo, insufló nuevo fuego al pop en neerlandés. “Anja”, “Mia”, “Nooit meer winter”, “Wacht niet te lang”, “Soms vraagt een mens zich af”, “Lieve Kleine Piranha”,… Son todas canciones icónicas que hoy forman parte de nuestra historia musical colectiva. Y ahora está Boze Wolven, una banda con el nombre de la canción homónima, que saca del polvo los primeros años de Gorky (1989-1993) y devuelve a la vida los clásicos icónicos. El grupo vuelve a la fuente y da nueva vida a las canciones, con respeto al original, pero con una identidad y sonido propios. Drummer Geert Bonne, cofundador de Gorky, retoma el hilo y, en compañía de Luce Mudgang (The Mudgang), Michel Goessens (Goes & Goes), Peter Ysabie (ex-Pink Flowers), Piet Geldhof (Fragment) y Philippe Gunst (Fragment), vuelve a la esencia, a la fuerza primordial y a la intensidad del local de ensayo donde el sudor goteaba de la pared y las canciones eran lo central. Sin adornos, sin florituras, sino sangre, sudor y lágrimas. Quien estuvo en los primeros días de Gorky recordará sin duda la energía cruda y quien se lo perdió en su día tiene ahora la oportunidad de volver a ver brillar las perlas en toda su belleza y en su forma más pura.