Pedaleando, nos equilibramos en la frontera entre Bélgica y los Países Bajos y pasamos por lugares ilustres con nombres como Rovershoek y Geuzeput. Tenemos ojo para las joyas naturales, pero también prestamos atención a la convulsa historia de esta región fronteriza.
El paseo en bicicleta discurre por caminos pavimentados pero también por algunos caminos sin pavimentar. La distancia es de unos 30 kilómetros, que recorremos a un ritmo tranquilo. La inscripción no es obligatoria, pero es útil para organizarnos.