El recorrido comienza desde diferentes puntos de encuentro repartidos por la ciudad. Guiado por una aplicación móvil especialmente diseñada para el proyecto, cada uno atraviesa las calles descubriendo fragmentos de la obra de Huang Ruo, entre los cuales la ópera M. Butterfly en cartelera esta temporada en la Monnaie.
A lo largo del trayecto, los sonidos evolucionan y se superponen. A medida que los participantes se acercan, aparecen nuevas capas musicales, enriqueciendo la experiencia sonora y el paisaje urbano. El recorrido elegido, los encuentros y los desplazamientos de cada uno moldean así una experiencia, propia de cada participante. La ciudad se convierte en instrumento, revelando Bruselas bajo una nueva luz.
Poco a poco, los diferentes recorridos convergen hacia Bozar. Allí, los fragmentos escuchados cobran toda su dimensión: la música se despliega en el escenario, interpretada en directo por 80 músicos del Belgian National Orchestra, bajo la dirección de Jessica Cottis, verdadero «alcalde» de esta ciudad sonora efímera. La experiencia individual vivida en la ciudad deja entonces lugar a un momento colectivo intenso, donde la partitura completa cobra vida. En el cruce del paseo sonoro, la exploración urbana y el gran concierto sinfónico, City of Floating Sounds redefine los códigos del concierto clásico e invita a escuchar de otra manera la ciudad y a sus habitantes.