Cautivada por el mundo del sueño y los sueños, Pauline Corvellec lo convierte en la materia onírica de esta creación para todos los públicos, a descubrir a partir de los 8 años. Bienvenidos al sueño de una noche bailada. Nuestros sueños transforman la realidad para traducir nuestros miedos, nuestras dudas, nuestros deseos. Deseo de volar, pesadilla de la inmovilidad: en el vasto campo delimitado por estos dos polos, la joven coreógrafa imagina un diálogo, nutrido en parte de autobiografía, entre una mujer y su edredón, objeto-refugio y accesorio escenográfico convertido en personaje. De la vulnerabilidad absoluta del cuerpo dormido a los cuadros innumerables creados por la mente, Madame Couette juega con los contrastes para arrastrar a los espectadores por los meandros del imaginario en acción, que digiere nuestras emociones, descifra los recuerdos, despliega fantasías y ficciones. Destinado a los niños desde la edad en que su relación con la vida onírica gana en complejidad y afectividad, el espectáculo se acompaña de un trabajo de mediación hecho de talleres y acompañamiento pedagógico.