La exposición Landslide, presentada en Chapelle de Boondael en Ixelles, reúne a varios artistas en torno a una reflexión común sobre las nociones de transformación, fragilidad y reconstrucción.\nA través de instalaciones, esculturas y dispositivos visuales, los artistas se interesan por lo que queda tras la caída: fragmentos, huellas, vestigios. Estos se convierten aquí en una forma de lenguaje, permitiendo abordar la memoria de los lugares y la manera en que los materiales, minerales, orgánicos e industriales, llevan en sí las marcas del tiempo.\nLa escenografía ocupa un lugar importante en el proyecto. Algunas instalaciones retoman formas o principios procedentes de la arquitectura: columnas, alineaciones, estructuras, mientras que otras aparecen como fragmentos dispersos en el espacio. Esta tensión entre organización y desorden crea un equilibrio, evocando a la vez una obra en construcción, un yacimiento arqueológico o un paisaje tras un derrumbe.\nLejos de ser un vestigio pintoresco, encarna a veces un paso de la modernidad, un movimiento continuo de destrucción y caos que engendra una transformación. Esta forma distópica, ampliamente presente en la literatura y el videojuego, abre la reflexión e invita a considerar este imaginario como una fuente estética.\nComo prolongación de esta reflexión, del 24 al 27 septiembre, los artistas intervinientes/game designers: Sohel Bourgeau, Barthélémy Cabry y Lucas Leffler presentarán dispositivos que permiten explorar estos imaginarios. Al proponer un enfoque activo de las obras, estos dispositivos ofrecen un marco propicio para interrogar nuestra relación con los entornos familiares y las narrativas que construimos en torno a ellos.\n\nVisitas guiadas en francés: domingo 13 y 20 sept. a las 14:00 - Presentarse el mismo día sin reserva