Cuando los amigos de la infancia André, Bart y David, todos profundamente en los 50, van a hacer reformas en una antigua granja comprada por su amigo Joost en Bélgica, resulta que ya no son inmortales. Siguen alternando sin esfuerzo la seriedad más pesada con tonterías, pero con eso no escapan al hecho de que se están haciendo mayores. La lealtad, el destino y el humor como salvavidas resultan ser muy necesarios para afrontar la siguiente fase de sus vidas.