Alternativamente símbolo de libertad, imaginación, evasión e independencia, el vagabundo ha perseguido durante siglos el imaginario de artistas, poetas y filósofos. Chez Robert Schumann, toma la forma de un juglar solitario que pide a su rey una simple copa de vino; en Gustav Mahler, la del peregrino Saint Antoine de Padoue que predica a los peces cuando encuentra su iglesia vacía. Cuando el vagabundo de Richard Strauss nos arrastra a errancias nocturnas al abrigo de las tormentas de diciembre, el de Francis Poulenc nos hace probar la «vida bohemia» parisina de un pintor, sin olvidar la dulzura meditativa que reviste en Gustave Fauré y Henri Duparc. Nadie sabe a dónde nos llevará este viaje, pero en compañía de Simon Keenlyside y del pianista Malcolm Martineau, la música indica naturalmente el camino.
Con una suscripción Songs, invite gratis a una persona a sus tres espectáculos Songs favoritos en La Monnaie.