A partir de cartón reciclado, de vuestras fotos y de todo lo que caiga en vuestras manos, crearéis una máscara de terror terrorífica, divertida, extraña y, sobre todo, 100 % única.
Y si os apetece, también podéis aportar, como complemento al material puesto a vuestra disposición, algunos pequeños hallazgos de vuestra casa para personalizar vuestra criatura: plumas, trozos de encaje o de tela, viejas camisetas para recortar y fabricar una cabellera, fibras, cordeles, cuerdas, trozos de corteza, guijarros... ¡Todo lo que ande por el fondo de un cajón o en un desván puede convertirse en un elemento de vuestra máscara! Nada es obligatorio y, sobre todo, es inútil comprar nada: la idea es arreglárselas con lo que hay a mano, recuperar, desviar y dejar hablar a la imaginación.