Si la vida es una representación, y cada representación tiene bastidores, ¿cómo es entonces con la vida?
Bucear en Opéra Punk es como bucear en un mar salvaje que creías tranquilo. Primero es todo canto y belleza embriagadora. Después sigue la sorpresa, el desajuste: la representación nos arrastra a un lugar secreto donde la exuberancia y las ganas de vivir llevan la voz cantante.
Cuatro artistas cambian aquí sin esfuerzo de forma: cantantes, bailarines, trompetistas, bateristas, perros, amantes, olas hirvientes… Cambian de un papel a otro, como tú mismo cambias cuando pasas de detrás de los bastidores al escenario. Su energía es ilimitada, fluye y salpica alrededor, nos inunda y nos deja sin palabras y fascinados. Lo que queda es un deseo: lanzarnos con total entrega a su danza contagiosa, alegre y caótica.
Hermoso. Potente. Demente.