Dos maestros en su oficio, Opbrouck y Dierendonck, se encuentran en el escenario. El actor y el carnicero rinden un homenaje artístico a su oficio; el carnicero parece un narrador dotado, mientras que el actor es un amante del arte culinario refinado.
Uno corta, el otro cuenta. Llevan su oficio al límite. Pero también lo cuestionan cuando es necesario. El respeto por el oficio, el ser humano, el animal y la naturaleza forma el corazón de este espectáculo.
Vleesch es teatro musical sensorial como un sacrificio ritual.
Poético, divertido, experto, pero sobre todo cien por cien casero.
También disfrutable para vegetarianos