La llegada de la nueva jefa intriga y crea el rumor: uno se pregunta qué viene a hacer una eminencia extranjera en esta ciudad sin envergadura ni especificidad destacable. A lo largo de las fricciones entre la pequeñez del coro amateur y el proyecto ambicioso de la recién llegada, es una singular figura del coro la que se dibuja, tan risible como inquietante.
Sobre esta situación elemental, Gabriel Sparti construye un segundo espectáculo que prolonga la ironía inquieta de Heimweh/Mal du pays, auscultando una nueva figura monstruosa del cuerpo político contemporáneo. Allí donde el primer espectáculo jugaba hasta el absurdo con un deseo de conformismo que asfixiaba a las democracias europeas, Menace chorale ataca los deseos de orden, de autoridad y de potencia que las amenazan ahora en sus fundamentos mismos. Y, de nuevo, es por el que se intenta desplazar las miradas sobre este estado de crisis donde «lo viejo muere, lo nuevo no puede nacer» y «durante este interregno se observan los fenómenos mórbidos más variados» –según las palabras que ponía Antonio Gramsci frente a las diversas formas de fascismo que veía asomar en los años.
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mar, 10 novmié, 11 novjue, 12 novvie, 13 novsáb, 14 nov