Kazushi Ono pone la catedral sonora definitiva en el atril
En el manuscrito de su 'Novena' y última sinfonía, escrita en el periodo más oscuro de su vida, Mahler anotó: “¡O Jugendzeit! Entschwundene! ¡O Liebe! Verwehte! (¡Oh años de juventud, desvanecidos! ¡Oh amor, dispersado!)”. Su hija favorita falleció, la relación con su esposa Alma se enturbió y él mismo resultó padecer una enfermedad cardíaca. En los monumentales movimientos lentos, traduce esas tragedias personales en una oda profundamente melancólica a la belleza de la vida. Pero no se equivoque: la obra es igualmente una celebración de esa vida, de su amor por la naturaleza, de una fuerza renovada. Con la muerte tan cerca, Mahler creó el canto de alabanza definitivo a la vida.