Bélgica, 84 minutos
Sin juicios y con la cámara pegada a la piel, seguimos el proceso de duelo de la niña de doce años Eya tras el fallecimiento de su hermano mayor Younès. Eya busca apoyo en la religión, en los rituales y en su familia y amigos, pero se apoya sobre todo en toda su creatividad y resiliencia para dar un lugar a esta pérdida. Qué retrato tan tierno y matizado. Intransigente, auténtico, frágil y recatado. Op Film Fest Gent ganó la película el premio del público.