Agatha, de 90 años, es a la vez frágil y extremadamente fuerte. Todavía vive sola en la granja familiar en el Canadese Manitoba. No tiene agua corriente, ni teléfono, ni carné de conducir. Vive de forma solitaria, pero no se siente sola. Hay mucho que hacer en los extensos jardines donde siembra y cosecha, desde patatas hasta fresas y melones.
Los rituales diarios de Agatha forman un fuerte contraste con la vida moderna. En medio de mucho verde, cuenta de manera sobria sobre su vida cotidiana, pero también sobre la muerte de su hermana o pretendientes de los que no quería saber nada. Ve la vida como un privilegio, aunque no siempre sea fácil. Su vida diaria consiste en hacer cosas, como hicieron muchas generaciones antes que ella.
La artista multidisciplinar y sobrina de Agatha, Amalie Atkins, filmó durante seis años y con un pequeño equipo femenino el mundo artesanal de su tía, que vive según el calendario de la naturaleza. Este hermoso retrato sobre un estilo de vida olvidado fue elegido como mejor documental canadiense en el prestigioso festival de cine Hot Docs.