En un día de verano abrasador, Guido Belcanto - el Emperador de la Canción de Vida - condujo con su Cadillac plateado al Brusselse Jubelpark. En el relieve monumental De Menselijke Driften de Voor Jef Lambeaux no solo reconoció al ser humano en todos sus deseos y sombras, sino también a sí mismo: el joven busker con canciones de, entre otros, el Zangeres Zonder Naam, el hombre que más tarde cantó sus propios deseos, sin vergüenza pero con compasión y humor. Ahora el Cadillac recorre de nuevo Bélgica y los Países Bajos, con un nuevo disco en el maletero, Het Paviljoen der Menselijke Driften, además de viejos clásicos, algunas murder ballads y sus versiones de canciones de Loudon Wainwright III, David McWilliams y el Zangeres Zonder Naam. Para ello obtuvo acceso a las grabaciones originales. Un concepto no tiene el espectáculo Paviljoen der Menselijke Driften. O sí: el concepto es Guido. Espera lo inesperado, traído por un veterano que todavía puede hacerlo, con una voz dulce y vivida y toda la fuerza de su banda.