En 2026, Hetty cumplió 40 años. Según la esperanza de vida media, ahora se encuentra estadísticamente más o menos a mitad de camino. Es urgente hacer balance.
Pues ya desde el día en que supo leer, su existencia ha estado llena de ciencia y curiosidad. Coleccionar piedras, dibujar robots o intentar construir los castillos de arena más estables en la playa de Ostende. Pero ¿seguirá siendo la ciencia esa fiel aliada también en la segunda mitad de su vida?
¿Qué pasa si dentro de poco, a los 75 años, recibe un diagnóstico para el que todavía no hay tratamiento? ¿No se enfadará entonces, porque en 2026 tal vez se titubeó demasiado en alguna parte? ¿O más bien estará agradecida por las cosas que sí avanzaron en ese año?
¿Se convertirá ese nuevo robot doblador de ropa, cuyas bases quizás se sentaron en 2026, para entonces en una bendición... o simplemente en un electrodoméstico más que tenemos que descalcificar? Pues bien, desde la invención del lavavajillas y la secadora, ¿realmente hemos ganado más tiempo?
¿Y se mantendrá intacto su entusiasmo infantil por la nueva y cada vez más lejana exploración del espacio —con la Luna a la cabeza en 2026—? Incluso si para entonces esa Luna se ha convertido en un lugar donde hemos ido a buscar tantos sueños como materias primas?
In Missie 2026 vuelven a unirse la esperanza, el humor y el asombro de Hetty. Ella observa a su manera los acontecimientos científicos más destacados de 2026. Por sexta vez consecutiva, quiere enviar de nuevo al mundo a todo el mundo después del espectáculo con ganas y la cabeza llena de nuevas perspectivas.