Una marea susurrante de doscientos instrumentos de viento en una ubicación especial
¿Cómo hacer sonar el mar sin poner una caracola en el oído? Salvatore Sciarrino buscó y encontró una respuesta tan radical como poética. En ‘Studi per l’intonazione del mare’, la música consiste en aliento, ruido y cambios mínimos, soplando en el límite del silencio. I SOLISTI colabora con academias de música para dar vida a la obra orgánica con un ejército sonoro sin precedentes –digamos una marina– de cien flautas y otros tantos saxofones. Lo que surge no es un espectáculo ruidoso, sino un movimiento de ola colectivo hipnótico, un campo sonoro que se abre y se cierra lentamente. Una ejecución poco común de una obra icónica.