Hijo de agricultores, Raymond Depardon dedica varios cortometrajes y largometrajes al mundo campesino, con un enfoque sensible e intimista. En perfiles campesinos, trilogía emblemática, filma un mundo en vías de desaparición en la campiña francesa. Capta la palabra de los campesinos con pudor, revelando el apego a la tierra, el peso de la tradición y la soledad. Su mirada llena de empatía valora una memoria rural en declive frente a las mutaciones agrícolas: un testimonio valioso, de una actualidad siempre candente.