“It always happens in my chest. A very specific spot. The spot where my pain of non-belonging belongs.” Nos movemos. En busca de un sentimiento de pertenencia y de hogar. Incluso cuando las casas físicas son destruidas, llevadas, ocupadas, robadas u olvidadas. No es ni para explicar, ni para reparar. Sino para llevar el asombro y el caos, las contradicciones, los deseos, los sueños y los recuerdos de este viaje sin fin. Para captar toda su complejidad. Nos movemos. Porque el movimiento es lo que somos. Con Broken Home, My Shrine, Alix Konadu (un nombre que quizás le recuerde a Aníbal o Burning City) firma un espectáculo multidisciplinario sobre la migración y la identidad partiendo de dos perspectivas entrelazadas: la de quienes se desplazan y la de quienes crecen en su estela. La persona migrante y el hijo de persona migrante. La inspiración proviene de historias personales, de las tradiciones de los santuarios y de objetos que evocan un sentimiento de pertenencia. Partiendo del principio de que la migración forma parte integrante de la experiencia humana, cuatro intérpretes entregan un viaje compartido a través de la música en vivo y la narración, donde el amor y la conexión sirven de respuesta a la polarización. El pasado y el futuro se unen en una voz que se opone a la deshumanización.