La historia de Ifigenia es un clásico: su padre Agamenón quiere sacrificarla a la diosa Artemisa para obtener un viento favorable y que la flota griega pueda zarpar hacia Troya. Entonces la guerra de Troya finalmente puede comenzar. En esta versión, Ifigenia ya no sufre su destino pasivamente, sino que decide sobre él. Así se convierte en una mujer poderosa y autónoma, que da sentido a su propia vida en lugar de someterse a la arbitrariedad divina o a las decisiones de hombres que tanto quieren hacer la guerra. De Roovers cuentan una historia que muestra que la guerra nunca trata solo de política, sino en primer lugar del precio humano que se paga por ella.