Robert la licorne ha sido salvada in extremis del matadero por la Hada Rénée. Como esta está jubilada, juntos no tienen gran cosa que hacer para matar el tiempo. Así que se pasan sus días de viejos zorros buscando algún sueño de niño que destrozar. Allá por donde pasan, reparten pedos mágicos y cagalitas de azúcar para deleite de pequeños y grandes.