Sorry regresan con su tercer álbum, COSPLAY (a la venta el 7 de noviembre en Domino), una audaz reinvención que empuja los límites del rock contemporáneo. Escrito con la idea de que “morimos cuando empezamos a escribir este álbum”, COSPLAY trata sobre la transformación, la identidad y el juego: borrando fronteras y reconstruyéndolas con una creatividad intrépida.
A lo largo de 11 pistas, Sorry tejen décadas de influencia musical, desde el lo-fi scuzz hasta el alt-pop y el rock pesado, mientras infunden referencias culturales y reflexiones filosóficas. Los puntos destacados incluyen “Waxwing”, una oscura canción de sirena que imagina a Mickey Mouse en las sombras; “Jetplane”, una versión nerviosa de la sordidez de las celebridades; y “JIVE”, un himno impulsado por sintetizadores que se convirtió en el modelo para el disco. Otros destacados como “Echoes”, “Today Might Be The Hit” y “Life In This Body” equilibran la urgencia con la introspección, explorando temas de identidad, impermanencia y autoexpresión.
Producido con Dan Carey y mezclado por Neal H. Pogue and Marta Salogni, COSPLAY está estratificado con samples, peculiaridades sonoras y texturas inesperadas, creando un disco que es inmediato pero lleno de detalles ocultos. Visualmente, Sorry extienden este ethos a través de videos surrealistas que cambian símbolos dirigidos por Asha Lorenz and Flo Webb (como FLASHA).
Recién salidos de apoyar a Fontaines D.C. en su gira por estadios y tocar en Glastonbury, Sorry están entrando en su era más ambiciosa hasta el momento, una que es tan teatral, ecléctica y estimulante como sugiere el título del álbum.
Sorry han muerto. Larga vida a Sorry.