Pantallas por todas partes, ninguna conexión. Con su segundo álbum, The Entertainment, The Clockworks diseccionan una sociedad adicta a la tecnología y cada vez más desconectada. Tras un avance con su primer álbum Exit Strategy y largas giras junto a, entre otros, los Pixies y Johnny Marr, el cuarteto optó por un enfoque radical: meses de aislamiento para trabajar en su música. Cada uno grabó por separado, y luego todo fue ensamblado posteriormente. ¿El resultado? Un álbum rico en fricciones: oscuro y luminoso, tenso y liberado. Cinematográfico, estratificado y ambicioso. Con influencias que van desde Kendrick Lamar hasta Morricone, desde el post-punk hasta la melancolía llevada por los sintetizadores, The Clockworks apunta más alto y más audaz que nunca. Los cuatro amigos hacen música para alejarte de tu pantalla y devolverte al mundo real. Eso es el entretenimiento.