Inspirado en los sitios de construcción como zonas de juego temporales, Ezra Vollmeier transforma frías vallas metálicas de obra en estructuras abiertas y lúdicas. Al deformar y reordenar las vallas, surgen elementos de asiento sorprendentes y bancos escultóricos. Así, una barrera cotidiana se convierte en un lugar acogedor para el descanso, el encuentro y la interacción. Una reinterpretación inteligente de la infraestructura urbana que hace que el espacio público sea mucho más accesible y divertido.