Durante la Segunda Guerra Mundial, Blankenberge, como ciudad costera, ocupó una posición militar estratégica importante. El balneario estaba literalmente en la línea del frente y tenía que ser defendido contra una posible invasión aliada desde el mar. Por eso, los alemanes construyeron aquí varios puntos de apoyo y baterías, y la playa, las dunas y el dique fueron bloqueados como parte del llamado Muro del Atlántico. Además, nuestra ciudad contaba con muchos hoteles y casas de huéspedes que fueron requisados por los alemanes para alojar a las tropas de paso o de permiso. En otras palabras, el impacto de la guerra y la ocupación en la población local fue muy grande.