En esta interpretación fotográfica y artística, Aurore Martignoni propone un encuentro íntimo en torno a lo que somos, lo que mostramos y lo que, en nuestras vidas, permanece invisible. Una persona se sienta frente a la artista, le cuenta algunos fragmentos de su vida y le da acceso, durante el tiempo que dura el encuentro, a una selección de fotografías de su teléfono. Estas imágenes se convierten en la materia prima de una obra creada en directo: se imprimen, se desgarran y se recomponen a partir de la conversación. Esta recomposición da forma a una identidad múltiple: mujer, madre, trabajadora, amante, amiga, cuerpo cansado, cuerpo vivo.