Mi vecino llama a menudo a mi puerta sin avisar. Se llama Christophe, es leñador, apasionado del fútbol y tiene una discapacidad mental. A su alrededor: Gil, su mejor amigo, cuyo cerebro chisporrotea a veces como una línea telefónica interferida, y Guillaume, cuya alegría despreocupada choca con sus deseos de emancipación. En resumen, conocí a mi vecino, y a un mundo que no sospechaba.